jueves, 28 de febrero de 2013

Un momento


Ya no escribiré necedades.
Sé de implosiones y del instante previo al ser.
Sé de optimismo y la tolerancia. De sueños bellos.
Y a veces hay cosas que no deseo saber.
Huir. Huir a tiempo. Buscar en Leibniz el consuelo.
También necesito a veces sentarme y encogerme.
Después, seguramente empezaré de nuevo.
Fabs

sábado, 23 de febrero de 2013

La antagónica actriz


Ya has visto mi disimulo. Soy una excelente actriz antagónica de mí misma. Reconócelo y sigue girando. No, no cierres la puerta, quizá dimita en cuanto escuche tus pasos alejarse y detenerse, regresar y continuar, detenerse, alejarse. Hay algo metafísico tuyo y mío concentrado ahí, en algún lugar inexistente. ¿Una necesidad?, ¿un fin? Sea lo que sea nos atrapa en su gravedad y no hay escape. Quizá nos mantenga girando muchos años, muchas vidas o infinitamente.

jueves, 7 de febrero de 2013

Un 7 de febrero

Música de fondo para el relato:


He tejido recuerdos para revivirnos en el tiempo. Mis mangas guardan cierta humedad añeja y los vestigios de fortunio. Se han mecido en mi mente y en mi alma sentimientos de paz y de guerra. Mis ojos y mis labios; mis manos, han sido testigos de mis batallas. No sé de dónde partí buscando un rastro. No sé cuánto tiempo he vivido hasta encontrar la certeza. Pero un día vi tu reminiscencia en la bifurcación de un camino y algo estalló aquí, dentro, con hermosa violencia inundándolo todo. Eso debió sentir aquel naúfrago al encontrar otras huellas en la playa.
Avancé por el camino recién iluminado. Qué sorpresivo a cada paso. Mi alma asombrada tiraba de mi mente instándola a percibir su agradecimiento. ¡Lo encontraste! –creí escucharle decir. Una fuerza indefinida me empujó y seguí, también tú avanzabas hacia mí, despacio, movido por la sorpresiva aparición de una extraña. Caminamos con tiento tanto como pudimos sobre aquel sendero indefinido, casi infranqueable. Cuando nos hallamos cerca como para ver nuestros rostros, los dos sonreíamos. Nuestros ojos temblaban radiantes. ¿Nos reconocimos? Y extendimos nuestras manos para asirnos pero… se terminó el camino. Miramos hacia un lado y otro consternados por las circunstancias. Miramos hacia el fondo. Una enorme grieta, un precipicio. Volvimos a mirarnos todavía radiantes. Volteamos hacia un lado y otro buscando alternativas, un atajo, otra forma de alcanzarnos. Nada.
¡Qué cerca estamos esta vez!, dije en un suspiro. Tú asentiste apretando los puños todavía cuestionando al destino. Nos despedimos. Cada uno volvió sobre sus pasos pero regresamos incontables veces al borde del precipicio. Una apremiante necesidad quizá, de constatar que seguimos vivos.
Fabs

domingo, 3 de febrero de 2013

Sobre el trabajo

Esto que a continuación escribo, lo rescato del libro "Días de lectura", de Marcel Proust, quien cita a Ruskin (otro grande), a quien pertenece el fragmento:

"Hay un trabajo que debemos hacer para ganarnos el pan y debemos hacerlo con ardor; en cambio, otro trabajo nos espera para nuestro júbilo y éste debe hacerse con el corazón. Ni uno ni otro deben hacerse a medias o tergiversando, sino con voluntad y lo que no es digno de este esfuerzo no debe ser hecho en modo alguno".

Esto me parece impregnado de la filosofía griega: si algo merece la pena hacerse, entonces hay que hacerlo bien. Hay personas que tienen la fortuna de realizar un trabajo que no sólo les da el pan, sino que también les llena de júbilo el corazón. ¡Qué bendición!
Fabs