domingo, 19 de agosto de 2012

El mismo Dios

Fragmento de un poema de Ibn Arabi, tomado de "La historia del Rey Transparente", de Rosa Montero:
"Mi corazón lo contiene todo
Una pradera donde pastan las gacelas
un convento de monjes cristianos,
un templo para ídolos,
la Kaaba del peregrino,
los rollos de la Torah
y el libro del Corán".


sábado, 18 de agosto de 2012

De librerías

Hoy fui a la librería. Había tantos libros y no encontré ninguno. 

El que buscaba; agotado, ausente, transeúnte.
Otro comprador abrió el libro por la mitad y lo olió mientras bajaba una escalera de camino a la caja.

Para elegir un libro, yo me dejo llevar por una idea en la portada, por una corazonada, por el escritor, por la sinopsis. O porque sabe Dios, me da la gana.

Pero también me gusta el olor del papel y la textura de sus alas.
Empero. En esta ocasión no encontré algún libro. Ninguno. Para mí.
Alguno me guiñó un ojo y estuve a punto de aceptar su propuesta frente al anaquel. Lo tomé. Desistí. Lo tomé de nuevo. Desistí.
Deambulé cuatro o cinco veces por los pasillos. 
Exploré la novela, la divulgación científica, la física y, nada.
Esa librería, hoy, no tuvo nada que ofrecerme.

Fabs

domingo, 12 de agosto de 2012

Tofu al perejil - de Fabs

Esta es mi invención de hoy: receta de "tofu al perejil". Textura, color y un sutil sabor explosivo al paladar. ¡Muy fácil de hacer!

Ingredientes
  1. Tofu en pequeños bloques
  2. Aceite de ajonjolí (sésamo)
  3. Perejil picado al gusto
  4. Sal y ajo molido al gusto
  5. Tostaditas horneadas de maíz

Preparación
En una sartén caliente a medio fuego el aceite de ajonjolí y fría los bloques de tofu por todos los lados, hasta que tome un color doradito. Fría por separado el perejil con la sal y el ajo e integre al tofu cuando este último esté listo. Sirva y acompañe con tostaditas.

Y así se ve:



jueves, 9 de agosto de 2012

Ocurrir


Para Él.

 Tomado de TL de Alejandra Vergara (twitter) - @lctericia.
Me pareció hermoso y perfecto.

Imagen tomada de: http://lenticom.blogspot.mx/2011/05/tu-mirada-transmite-lo-que-sientes.html
 

Ocurrías y nadie lo notaba.
Ahí, en paralelo, ocurriendo sin ocurrirme.
Nos asomamos a las mismas ventanas, nos atormentó el mismo monstruo en el pecho. Y nos ocurríamos.
Ocurríamos como dos espejos que se dan la espalda.
Y nuestras vidas estaban tocándose, en los  mismos libros, en las mismas obsesiones. Pero no lo sabíamos.
Una noche escuchamos la misma canción, algún día nos contaron el mismo chiste. Tuvimos las mismas pesadillas.
Cuando enfrentas un espejeo con otro, creas el infinito. Y el infinito, hay que decirlo, es una cosa aterradora.
Ya nos hemos visto las caras. No te puedo contar qué sigue ahora.
Ya no importa qué hagamos o dejemos de hacer, ya nos hemos ocurrido y no podremos dejar de ocurrirnos.

viernes, 3 de agosto de 2012

Otra forma de decir "te amo"

Esta canción que utiliza el "te odio" para decir "te amo", me parece hermosa. Aquí la cuelgo para la bitácora de vida.

TE ODIO
Disco: Todo empieza y todo acaba en ti
Estreno: mayo de 2012
Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Te odio.
Odio las canciones de amor
que traen tu recuerdo a mi casa.
Las ganas de verte.
Y odio
el cielo en tu rostro y las dudas
de echarte al olvido o llamarte
para contarte,
qué sé yo,
que sigo existiendo,
que te odio por fin,
que no sé
si el mundo resiste sin ti.
Tanto, tanto, tanto, tanto te odio.
Te odio.
Odio la mañana, el café
sin planes, sin ti y en ayunas
perdura tu aroma y lo odio.
Envuelto en papel de colores
te envío bengalas, rencores.
Quizá recuerdes así
que te odio. También tu sonrisa
y la brisa arañando tu piel,
y mi corazón ya de paso.
Tanto, tanto, tanto, tanto lo odio.
Este viejo odio
que hiela los jazmines,
ama tu figura aborrecible.
Y así, si te marchas,
quedan los rencores
para recordarme las razones
de por qué me eres imprescindible,
de por qué te extraño aunque me olvides.
Te odio.
Odio tu belleza y a mí
me odio al saberme tan lejos
del viejo camino andado
rastreando hadas y cometas,
la estrella prendida en tu pelo.
Maldito lucero. Lo odio.
Odio odiarte tanto,
saber que te encuentras perdida
y la vida me impide encontrarte.
Tanto, tanto, tanto, tanto te odio.
Yo odio
perseguir tu rastro,
cansado en este laberinto.
Cual hilo de Ariadna tus huellas
me llevan hasta el dulce tiempo
de besos, promesas. Lo odio.
Soy tan feliz
a tu lado que odio
que ya no estés cerca
y empieza a cansarme este odio.
Quizá si tuviera tus manos
Pero te odio tanto, tanto, tanto, tanto.
Este viejo odio
que hiela los jazmines,
ama tu figura aborrecible.
Y así, si te marchas,
quedan los rencores
para recordarme las razones
de por qué me eres imprescindible,
de por qué te extraño aunque me olvides.