jueves, 3 de febrero de 2011

El tesoro escondido: viejo boleto de tranvía


A propósito de la entrada anterior, apenas unos minutos después de escribirla, comencé a hojear el tomo 11 de la novela "Los Pardaillan", el que sigue en mi lista de lectura. Resulta que comencé esta aventura literaria en enero pasado, y he terminado ya 10 de 22 tomos que conforman esta magnífica novela. Pero decía que, apenas comencé a hojear el tomo 11, encontré un polizonte esperando quizá, ser encontrado. ¿Por quién? ¡Por mí, por supuesto!

Escondido con cautela me aguardaba a mitad del libro, un boleto de tranvía (abono semanal), de la “Compañía de Tranvías de México, S.A.”, con vigencia del 13 al 19 de julio de 1937. ¡Sí! De hace 74 años aproximadamente, y hoy, lo encuentro yo como quien encuentra un tesoro. Y digo un tesoro porque, aparece en el tomo 11 de 22, no en el primero o en el segundo, que de una colección tan grande tienen más probabilidades de ser leídos, y aunque en alguno de éstos se hubiera encontrado, también significaría un hallazgo extraordinario para mí. Así que, deseo pensar que encontrarlo en el tomo 11, no es una casualidad.

Medio inflamada por el espíritu aventurero de la historia que lo contenía, me pregunto cuál será la propia historia detrás de este boleto. ¿A quién perteneció? Sin duda al mismo dueño de los libros, y que, desgraciadamente, parece no haberlos leído. Ahora explico mi deducción: estos tomos que datan de varias décadas atrás, a juzgar por su apariencia, si bien reflejan el paso del tiempo por el tipo de papel grueso y amarillo, y la técnica de impresión que deja los relieves de las letras en el papel, no manifiestan por otra parte ningún signo de maltrato, ni siquiera aquel maltrato ordinario propio de todo libro que ha sido leído. Así pues, creo que soy la primera en leer estos tomos impresos hace décadas, y como si eso no fuera ya un gran regalo, también me aguardaba un recuerdo de la época: mi abono semanal para usar el tranvía.

Quizá es una invitación. Quizá debería regresar en el tiempo un día. Quizá debería conocer al dueño(a) de estos libros, y darle las gracias entre una estación y otra del tranvía. Quizá un día escriba la historia de mi viaje en el tiempo, y les diga los lugares maravillosos que visité, de aquel México.

Fabs


8 comentarios:

  1. Dos cosas notables dra,
    1.- Tomo 11?? woooooooooow
    2.- Encontrarse con esos detalles dentro de un libro es doblemente agradable, primero por la gratitud intrinseca que da leer un libro y segundo por el sentimiento de creer que esos detalles estaban destinados a terminar en nuestras manos por alguna razon magica; pienselo asi: cuanto tiempo duro ese tomo en la biblioteca, cuantas manos pudieron pasar por alli sin ser las afortunadas, y quien quita y usted se reencontro tal ves con ese boleto.
    Interesante muy interesante lo que le sucedio.

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  2. Cesar, los libros siempre nos dejan sorpresas maravillosas; esta vez, una sorpresa física. =)

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  3. León peleador sin ley7 de febrero de 2011, 17:31

    Qué padre historia!!!

    A los tranvías les decían "MOCHAS", de ahí la frase, "Va hecho la mocha". Yo si viajé en esos trenecitos, circulaban algunos por Álvaro Obregón en la Colonia Roma.

    Qué tiempos aquellos. Hiciste muy bien en ponerlo en un cuadro. ¡Qué reliquia!

    Gracias por compartir conmigo un momento de tu blog.

    Un abrazo!

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  4. Fabs, estoy maravillada con esto que te sucedio, ya vi al hada y el pajarraco, definitivamente por algo los encontraste tu, porque creo que nada sucede por casualidad pero a la vez me parece tan mágico.


    Mariana

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  6. Hola Mariana,
    Gracias por dejar tu comentario. Efectivamente es algo mágico, y recientemente encontré un nuevo regalo: la hoja de la editorial promocionando dos obras más. Por supuesto, una hoja tan antigua como los otros regalos :)
    Saludos,Fabs

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  7. Fíjese que he soñado viajar en el tiempo, que por casualidad invento una máquina que lo permite, y me aventuro para intentar arreglar algunas cosas de la historia de mi querido México para que sea un mejor país, ya sabe, uno que en ocasiones vive en la utopía. Algo así como el túnel del tiempo, aquel programa de hace uuuu…aunque últimamente me ha dado por soñar que estoy se le secreto de volar, y se siente re bonito oigaste.


    A mí me gusta ver las fotos antiguas, esas de blanco y negro, y también me pregunto sobre la historia de cada foto, cada lugar, cada persona, es fascinante, magico.

    Le mando un cordial y afectuoso, ya sabe que se le estima.

    Il capi.

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  8. ¡Capi! Qué gusto su visita. Ojalá algún logremos viajar en el tiempo, aunque ya no nos tocará verlo. Por ahora, nos queda el consuelo de poder viajar con la mente, gracias a los sentidos que nos transportan, y sus recuerdos.
    Un abrazo con afecto,
    Fabs :)

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