jueves, 1 de diciembre de 2011

Capítulo I. La reclutadora de ángeles

Siguiendo una idea añeja... la retomo en una historia que me entusiasma mucho, y que ya he ido compartiendo. Aquí el inicio.


Capítulo I. La reclutadora de ángeles







–Somos ángeles, todos lo hemos sido alguna vez; sin alas.

Así comenzaba Lorna Sigaud su conferencia en el Congreso de la Buena Voluntad, en Nueva York. Estuve ahí. Jamás olvidaré la sutil manera en que llegó a mi vida aquel 7 de febrero.

¿Qué esperaba transmitir esa mujer de aspecto afable y en plenitud de vida, ante un auditorio de escépticos indefinidos y faltos de esperanza? Sin embargo, apenas comenzó su discurso captó la atención del auditorio entero. Dos mil trescientas almas quedaron enganchadas en un minuto..., como yo. Era el congreso más concurrido sobre la Buena Voluntad desde el desastre en Rhode Island, ocho años atrás.

–Perfectamente detectamos a nuestros ángeles, en la calle, en la oficina, en la caseta de cobro, en el supermercado, en un estacionamiento, ¡en cualquier sitio! He visto a los míos, a varios, durante toda mi vida –continuó con seguridad avasalladora en un inglés casi perfecto–. Los ángeles se comunican por todos los medios, de manera presencial o a distancia, ya sea síncrona o asíncronamente. Las tecnologías de información y comunicación, soportan considerablemente sus intervenciones desde hace décadas con una creciente influencia. Las redes sociales se han convertido en un perfecto campo de acción.

Las ideas que Lorna lanzaba en medio del ánimo internacional, eran inquietantes. El planeta se encontraba sumergido en un caos total desde el advenimiento de la última crisis mundial, luego del terremoto en Japón. La gente necesitaba escuchar nuevamente sobre la esperanza, necesitaban soluciones tangibles y rápidas, querían que el mundo volviera a ser un lugar al menos parcialmente seguro, como diez años atrás. En este contexto de incertidumbre y blasfemia ante un Dios que parecía ocultarse, ¿a qué se refería Lorna cuando afirmaba que los ángeles se movían en cualquier medio? Los asistentes murmuraban y se preguntaban uno a otro qué sentido tenía esa charla, y si sería una más de tantas hablando sobre la superación personal; ese viejo y trillado tema que para esta época, resultaba aún más irrisorio. Llegué a sentir un poco de pena por ella y por lo que intuía sería la desastrosa presentación para aquellos seres con alma extraviada. Pero no tardé en descubrir mi error.

–Los ángeles entregan sus mensajes por cualquier vía que resulte pertinente, ya sea con gestos, de forma oral o escrita, a través de los otros, en fin... He sabido de mis ángeles, y de los ángeles de otros, conozco su modus operandi. ¡No hay misterio! Simplemente están ahí, en el momento preciso, enviados por alguien o… atendiendo a un llamado interno, afables, pacientes –hizo una breve pausa para crear expectativa y, remató pausadamente–, “con la expresión correcta, con la palabra precisa; con una acción pertinente”.

Esa última frase la cerró con calidez, hasta con un tono de bondad podría decirse. Quizás trataba de convencernos a toda costa de que alguna vez fuimos ángeles, o de que no era tarde para intentarlo.

¿Ángeles?, ¿qué pretendía la encantadora de almas? Me pregunté desde que inicio la charla. Encantadora, sí, así la reconocí de inmediato. Aun encontrándome en la última fila, también me alcanzó su presencia enfundada en un traje sastre. Esa presencia hechizante que atraparía a varios al final de la charla, incluyéndome.

¿Cómo se atrevía a hablar de este tema de manera tan abierta? Lo intenté varias veces y no logré mayor éxito. Por fin alguien se expresaba en mis términos y en perfecta sintonía. Lorna poseía otros dones: la oratoria, el poder de convencimiento, la atracción de la masas y, dirían algunos amigos, el don de lenguas. Dominaba seis idiomas cuando la conocí, las cuatro lenguas romances, el inglés y el alemán, y se iniciaba en el hindú. Su lengua madre, el español, y… tan sólo tenía 28 años. A esa edad podría decirse que había recorrido el mundo, al menos los países clave. Lorna se convirtió en una reclutadora de ángeles.

–Los ángeles actúan sin tanto revuelo por las causas propias y ajenas, convirtiendo estas últimas en las primeras. ¡Ahí están! Trabajando silenciosamente, prudentes, incansables. Hoy saludé a uno de ellos en el aeropuerto, vi la espalda de otro en el estacionamiento del hotel. Verlos me deja siempre una sensación indescriptible. Pero es preciso aclarar un tema que estoy segura, causa inquietud entre ustedes. Sepan que hablar de ángeles no supone un tema específicamente religioso. No es indispensable practicar alguna religión para ser un ángel. ¿Eres cristiano, judío, budista, musulmán…? ¿Ateo? No importa la respuesta.

Ante esta nueva intervención, la audiencia estalló en rumores discretos. ¿Hablar de ángeles no es un tema de religión?, ¿cómo era posible? Eran las preguntas que circulaban entre murmullos.

–¡Es muy simple! –pronunció de un tajo y se hizo el silencio–. Basta un poco de buena voluntad. Sólo un poco de buena voluntad consigo mismo, y con los demás.
Todas las religiones buscan elevar la esencia del ser humano, buscan llevarlo a la plenitud, a la trascendencia, y aun si no encuentras en qué o en quién creer, quizás existirá una manifestación de valores, de moral, de sentido común. La necesidad de encontrar un sentido de vida...

Cuando Lorna terminó de hablar con las decenas de personas que aguardaron al final de la charla, me acerqué.

–Debes ser Juan, ¿cierto? –dijo sin dudarlo.

–¡Correcto! –asentí con la cabeza mientras estrechaba su mano–. Me sorprende tu atino -sonreí.

–Créeme, no tiene nada de sorprendente. El profesor Tadeo tiene un fotografía tuya en su escritorio, así que… ¡te reconocí enseguida!

–Entiendo –sonreí un poco, como sucumbiendo y tratando de disimularlo. No era solo una mujer hermosa, también era afable, cálida, un... ángel. Le habría confiado mi vida en ese instante–. ¿Y cómo está el viejo? –continué tratando de atenuar el impacto.

–De maravilla. Tú lo conoces mejor que yo, es feliz en medio de su laboratorio redactando informes de sus últimas investigaciones. La ONU valora su trabajo, creo que es feliz.

–Sí, eso creo. Desearía haber entendido la fuente de esa felicidad cuando niño, me habría evitado uno que otro rencor ahora absurdo pero… a tan corta edad no puedes exigir a un ser humano que comprenda el abandono.

–Quizá será un tema sensible para ambos toda la vida, sin embargo,han avanzado mucho al respecto. Eres lo más importante para él, lo has sido siempre, desde que lo conozco no deja de jactarse de “ese hijo brillante que tiene en México”.

–¿Ah sí? Eso es una sorpresa para mí.

–¡Claro! Deja a un lado esa falsa modestia –sonrió.

Continuará…
Fabs

domingo, 27 de noviembre de 2011

Capítulo X. Al fondo del pasillo

Este es un ejercicio de lectura. Un capítulo más de una historia mayor que algún día concentraré. Para leerlo, asegúrese de hacerlo con la música de fondo que aquí inserto, ya que dicha melodía inspiró la historia. Si tiene audífonos, mejor. Cualquier sensación que le deje esta lectura, me gustaría saberla. Sea cual sea.


Gracias a Sara por compartirme esta música.


Capítulo X. Al fondo del pasillo


Lorna cruzó la estancia con inminente inquietud. Lo sabía. Había demasiada calma y rostros serios, tristes, punzantes. La mirada de la recepcionista le advirtió mientras se acercaba y su expresión le desgarró el alma. Corrió hacia el pasillo que conducía al cuarto de Rodrigo y se detuvo en seco. De su rostro marmóreo escapó un gemido y se apoyó en la pared para no caer. Respiró y avanzó lento para darse tiempo a sí misma. Para asimilar lo que ya sabía. Lo que presintió la noche anterior sin querer aceptarlo. Se lo reprochó. Tampoco sirvieron de nada las noches de preparación para ese momento. De nada. Sentía que el alma se volcaba y retumbaba en su cerebro y por sus venas mientras avanzaba lento por el interminable pasillo, el que había recorrido todos los días anteriores para llevarle esperanza. La agónica esperanza. El fondo del pasillo ahora le parecía inalcanzable. El fondo iluminado por la luz que escapaba de la puerta abierta de aquel cuarto de hospital. Como esperándola. Como anunciándole el final. Como explotándole un fracaso. Parecía que se acercaba a su propia muerte. Avanzaba agónica dando profundos suspiros y con los ojos fijos al final de lo aborrecible. No impedía que las lágrimas fluyeran ni detenía su camino. No las sentía, no se percataba ya de sus sentidos. La pena, la angustia, el enloquecedor dolor también se materializaba en la entrecortada respiración que escapaba por su boca ligeramente entreabierta. Parecía que la historia de aquel hombre la alcanzaba y la estampaba en las paredes obligándola a hacer pausas. Se sentía un ángel perdido. Un ángel absurdo; farsante. El ángel luminoso que había sido para Rodrigo parecía morir con él. Avanzaba y lo imaginaba tendido en la cama. Inerte. –Cierra mis ojos cuando muera– le pidió años atrás. Ella seguía avanzando y se preguntaba si sus ojos seguirían abiertos. Volvió la vista hacia el camino andado. La recepcionista y otros enfermos la miraban de lejos, apesadumbrados, compasivos. Caminó los últimos pasos y alcanzó la puerta de la habitación. Apoyó su espalda en la pared y se deslizó hasta el piso, como el llanto incontenible que cubría su cara y su alma. Miró hacia el interior de la habitación. Ahí estaba él, esperándola con los ojos abiertos.

Fabs

sábado, 26 de noviembre de 2011

La intermitencia del cursor

Decidí escribir… algo. Abrí una hoja de Word y me quedé mirando por algunos segundos el cursor titilante sobre el fondo blanco.

Pensaba escribir algo importante que anudé mientras conducía en la autopista y escuchaba música memorable. De verdad tenía algo importante que escribir. Y no pude. Y no supe cómo.

Y ahora… tras algunas pausas y tras seguir viendo el titilante cursor, caigo en la cuenta de que en realidad es sobre la intermitente ausencia/presencia sobre lo que deseo escribir, aunque aún no sepa cómo. Esa intermitente ausencia/presencia, como el cursor.

Sí. De eso quiero escribir y no sé cómo. Escribir sobre la intermitente continuidad. Sobre la intermitente decisión; la intermitente ilusión; la intermitente oportunidad; el intermitente sueño… y el olvido. La intermitente esperanza.

Concluyo que la ausencia/presencia del cursor mientras titila, es la latente manifestación de la intermitencia emocional. Concluyo que hay una canción de Silvio que ahora me vendría bien.

Fabs

Imagen tomada de:http://uploads.blogia.com/blogs/s/sa/sak/sakkarah/upload/20081203161635-pensativa.jpg

domingo, 23 de octubre de 2011

Sentimientos


Algunos sentimientos mueren solitarios. Otros, nos empeñamos en asesinarlos, y lo logramos luego de luchar terribles batallas. Pero hay otros sentimientos; los inmortales, que ni mueren solos ni podemos aniquilarlos.
Fabs


viernes, 14 de octubre de 2011

Cuando mude la casa


Cuando mude la casa un julio dejaré esta luna y mi cielo, tú mi cielo. Quedarán las campanas de San Isidro llamando a misa el domingo, el mercado en el parque y sus flores, algunos amigos. Empacaré lo vital: los libros, el barro negro, la guitarra y mis canciones; la bufanda de colores, el cuadro rosa y el baúl, mi respiración. Cuando mude la casa, ¡uf, cuando la mude!, desearía dejarlo todo hasta mi nombre para autonombrarme aire.



Cuando mude la casa…, te recordaré junto a la ventana oeste donde aún suelo llamarte y, me despedirá tu sonrisa antigua. Allá me alcanzará la lluvia y quizá este frío, tú no. Te quedarás mirando por la ventana, quizá pensando, quizá juntando algunos retazos... mientras cierro la puerta.


Fabs








miércoles, 24 de agosto de 2011

Basta una palabra

¿Siete palabras? Basta con una: Dios. La gran palabra.
Las seis restantes son satélites que giran en la órbita del gran astro.

En "La rosa y el fuego", de Ignacio Larrañaga. 

lunes, 15 de agosto de 2011

EL DÍA POSITIVO

¡QUE NO LE DIGAN! ¡QUE NO LE CUENTEN!
 
¿Está harto de las celebraciones con trasfondo comercial?
 
¿Es usted de los que NO festejan el día de San Valentín, ni el día de la madre o del padre, y tampoco el día del abuelo porque todo es consumismo?
 
Si la respuesta es SÍ, este mensaje es para usted
 
LE PROPONEMOS FESTEJAR “EL DÍA POSITIVO”  ESTE 28 DE AGOSTO
 
Sólo hay una condición, ¡NO COMPRAR NADA!
 
Sí, leyó bien, ¡NO COMPRAR NADA!
 
EL “DÍA POSITIVO” TIENE LA FINALIDAD DE EXPRESAR SU AFECTO Y ADMIRACIÓN HACIA LOS DEMÁS, SIMPLEMENTE OBSEQUIÁNDOLE UN ABRAZO, UNA SONRISA O UNAS PALABRAS DE AFECTO
 
Pero si usted es amante de “obsequiar” algo material, entonces la condición será que USTED MISMO ELABORE EL OBSEQUIO: un bocadillo, un postre, una tarjeta, alguna manualidad, un poema, un dibujo, una canción…, lo que usted desee, ¡PERO SIN COMPRAR NADA! Sólo utilizando su talento y los materiales ya disponibles.
 
¡SONREÍR NO CUESTA NADA!
¡AMAR NOS RECONFORTA!
¡DARSE NOS ENRIQUECE!
 
¡SÚMESE A ESTA INICIATIVA Y PASE LA VOZ!
 
ATENTAMENTE
 

DIANA DEL SUR @Nuada Sword

FABS @FabsEmilia

viernes, 5 de agosto de 2011

Caballos

Hace un rato leí este poema en una revista que casualmente recuperé de un mostrador en una librería. Me gustó muchísimo. Aquí lo comparto.

Caballos - de Luis Fernando Chueca

El único destino es seguir errante,
y no volver la mirada.

Ten cuidado con los vientos del invierno.
Ten cuidado con las bestias con más fuerzas
que las tuyas.

Por lo demás, todo está dicho
el hijo del caballo debe buscar sus territorios
y conseguir sus propios alimentos.

El asunto es que no vuelvas la mirada;
y detenerte
-cada vez que creas necesario-
a descansar.

Y recordar, pero sin melancolía.

Irás aprendiendo
poco a poco
la sabiduría del camino.

No lo olvides
el hijo del caballo debe hacerse
a sí
caballo.

sábado, 23 de julio de 2011

Olvida partir

Tomado del Rubai’yat, escrito por Rumi. Místico islámico:

«Tu amor vino hasta mi corazón, y se marchó feliz. Después volvió, se puso los vestidos del amor, pero, una vez más, se fue. Tímidamente le supliqué que se quedase conmigo al menos por unos días. Él se sentó junto a mí y ya se olvidó de partir»...

jueves, 21 de julio de 2011

El regreso del hijo pródigo

Estoy leyendo uno de los libros más sustanciosos y hermosos que han pasado por mis manos: "El regreso del hijo pródigo", de Henri Nouwen. Totalmente recomendable.

Dejo aquí un fragmento de mis favoritos:


El regreso del hijo pródigo - de Rembrandt

¿Puede el hijo mayor que está en mi interior volver a casa? ¿Puedo ser encontrado como lo fue el hijo menor? ¿Cómo puedo volver cuando estoy perdido en el rencor, cuando estoy atrapado por los celos, cuando estoy prisionero de la obediencia y del deber, vividos como esclavitud? Está claro que yo sólo no puedo encontrarme. Es mucho más desalentador tener que curarme de mis rasgos de hijo mayor que de los de hijo menor. Enfrentado aquí con la imposibilidad de la autorredención, ahora entiendo las palabras de Jesús a Nicodemo: «Que no te cause, pues, tanta sorpresa lo que te he dicho: «Tenéis que nacer de nuevo.» (Jn 3,7) Es decir, algo tiene que ocurrir que yo no puedo hacer que ocurra. Yo no puedo volver a nacer; es decir, no puedo hacerlo con mis propias fuerzas, con mi mente, con mis ideas. No me cabe ninguna duda de todo esto porque ya intenté en el pasado curarme yo solo de mis rencores y de mis quejas y fallé... y fallé, hasta que estuve al borde del hundimiento, incluso del agotamiento físico. Sólo puedo ser curado desde arriba, desde donde Dios actúa. Lo que para mí es imposible, es posible para Dios.

«Para Dios nada hay imposible.»

viernes, 24 de junio de 2011

Vivir

Ha habido momentos, muchos, en los que soy plena y profundamente consciente del privilegio de vivir. De poder apreciar y valorar la grandeza de los seres humanos; el plan perfecto de Dios. Y digo “gracias”. Secretamente digo “gracias” con todas mis emociones, con todo mi corazón, con todo lo que puede manifestar este embase físico; presencia tangible de un espíritu que se sabe amado. Profundamente amado. Y vuelvo a decir “gracias” con la mitad corpórea que me constituye, y con el regocijo interno que arde en algún sitio; ese estallido, la explosión a la que llamamos felicidad.
Fabs

jueves, 9 de junio de 2011

Las historias que se materializan


Tengo la seria tendencia de vincular las historias que leo con la realidad (cosas, personas, situaciones...). He visto una casa abandonada que podría ser la de Joey, el personaje de "Vino mágico" (Joanne Harris). Sería una hermosa casa con un poco de mantenimiento. Pero me temo que como en la novela que refiero, debe costar no un ojo, sino cinco ojos de la cara. Sólo Joey podría pagarla. Seguro.

Fabs

Contextos: Roma

La tarde hoy, es hermosa. Estoy en las afueras de Roma. Una universidad en medio de los árboles. Calma, quietud. Un sol cansado que calienta poco, sólo lo suficiente para iluminar y preparase para despedir el día. Me espera una exposición sobre la sábana santa; un privilegio, será explicada por un sacerdote experto. Y hay un ligero viento colándose por la ventana; como los rayos del sol. Es inspirador.

miércoles, 1 de junio de 2011

Ahora estás como si no existieras


Ahora estás como si no existieras, te he colocado en el lugar preciso. Trajo la ventisca una idea colosal para aliviarme, ¡no amarte! ¡Qué fácil! Como si el viento amara, como si padeciera insomnio y ansias; las ansias de tanto, las ansias de nada. Aún así me decidí a escucharle un día. De poco en poco libré mil batallas. Sí. Ahora estás como si no existieras. Cierro los ojos, casi duermo; sonrío. Te sonrío con el gesto  acorde, te miro con la intención correcta, te pienso con pertinencia; así, como si fuera fácil.

Fabs

Imagen tomada de: http://bligoo.com/media/users/0/49246/images/public/5976/Pieles%20del%20Sur%20.jpg

lunes, 30 de mayo de 2011

Señor Dios soy Anna - resumen.

Del libro "Señor Dios soy Anna". Cuatro aspectos de especial disfrute:


1. Somos el reflejo de Dios. Como en un espejo. Estamos en el lado NO y Dios en el lado SÍ. Llegamos a él a base de llenar con cosas positivas, nuestros agujeros negativos.

2. A Dios se le encuentra en cualquier lugar, incluyendo los laboratorios científicos. Siempre he creído que la religión y la ciencia, son lo mismo explicado de diferente manera y orientado en principio para distintos públicos. Al final, es lo mismo en un “lenguaje” distinto.

3. Las horas nocturnas son mejores. Te estiran el alma hasta las estrellas. Las estrellas las estrellas rompen la prisión que es una caja, nuestra casa, y dejaban errar la imaginación. “Hay que salir a ver”. Las tertulias con la gente de la noche. 

4. Y cierro con esto. Mi párrafo preferido:

“No dejes nunca que nadie te despoje de tu derecho a completarte. La luz del día es para el cerebro y los sentidos, la oscuridad para el corazón y los talentos... Nunca, nunca tengas miedo. Algún día el cerebro podrá fallarte, pero el corazón no”.

Fabs

domingo, 22 de mayo de 2011

Por verte feliz

‎"¿Qué pasa, señor? Cuéntamelo y alinearé al sol y a la luna si eso mitiga la pena que te aflige".

Hermosa frase, ¿no? Fue dicha por un subdito a su rey. Dicho por Othman al sultán Babybars, en "El contador de historias" de Rabih Alameddine.

Equivaldría, entre otras opciones, a un "haría lo que fuera por no verte triste", o "haría lo que fuera por verte feliz". Frases que podrían ser dichas por cualquier persona hacia cualquier otra.

Fabs

jueves, 19 de mayo de 2011

El reproche / Le reproche

Dos versiones del mismo reproche. ¡Lo que puede ocasionar ver una cadena de noticias!
Si algo expresé mál en francés (lo más probable), le agradeceré la corrección. ¿Por qué también en Francés? Porque es retelindo :) 


 
 
Y me pierdo en una avalancha de noticias; desespero. Siempre malas, o más malas que buenas, o podridas. Y de ti no hay una, ni una sola para mitigar la espera; la inmundicia.

Et je me perds dans une avalanche de nouvelles. La désespérance. Les grands maux, ou plus maux que bons. Et à propos de toi, pas de nouvelles. Il n'ya pas un seul motif pour sourire.

Fabs

martes, 17 de mayo de 2011

Oú est tu?


Oú est tu?
Tu, le plus important.
La razon.
La vie.
La lumiere.
Mon bras.
Le courage.
La émotion.
Tout.
Oú est tu?

Fabs

Conversar


Algunos días se antoja conversar de cosas profundas y de otras sin sentido.

O de cosas profundas que no tienen sentido.

O del sinsentido, en sí.

O de las faldas de un monte y del resplandor de la luna en un pantano.

O del amor.

De ti.


Fabs

domingo, 15 de mayo de 2011

La lectura y mis sobrinas :)

Yo leía “El contador de historias”, recostada sobre mi cama. Llega mi sobrina de 10 años y la invito a leer. Ella va por su novela “Viaje al centro de la tierra” y se acomoda junto a mí. Leímos en silencio unos minutos hasta que se asoma a la recámara mi sobrina de 6 años, que está aprendiendo a leer. La invitamos a que lea con nosotras. Ella va por su libro. Su bello libro de fábulas, refranes, canciones, adivinanzas, etc.



Por algunos minutos las tres leemos en silencio, hasta que la pequeña no puede evitarlo y comienza a practicar en voz alta. Mi sobrina mayor y yo paramos nuestra lectura para poner atención a la menor. Yo me sentía feliz por esos minutos compartiendo con ellas una de mis pasiones. Esa espontanea tertulia me pareció el momento más mágico del día con mis sobrinas, y deseo que poco a poco abracen más y más la sublime práctica de convivir con los libros.

Fabs

martes, 10 de mayo de 2011

Capítulo N. Ella, un ángel.

Hace algún tiempo compré un CD de música clásica. En el trayecto a casa, lo puse en el estéreo del coche y brinqué a la segunda pista: Vals en La Menor de la Op. 34 No. 2 de Chopin. Comenzó y robó todos mis sentidos, toda mi atención. Fue un detonador. De esas musas que de inmediato ponen una historia en la cabeza y al llegar a casa comencé a escribir.
En este blog deseo compartir el resultado. Si está dispuesto a leerlo, déjeme intentar envolverlo en el fondo inspirador y, como primer paso, vaya al siguiente link para escuchar como fondo musical de la lectura, esa pieza inspiradora. Repítala si es necesario para que le acompañe hasta el final del texto. Después, si algún efecto tuvo este ejercicio, me encantaría saberlo.Muchas gracias por detenerse y leer:

Música:

Capítulo N. Ella, un ángel.

Entramos en la casa. Yo la seguía a cierta distancia para no interferir en su asombro. Me percataba de cierta fascinación en su rostro mientras miraba de un lado a otro cada detalle en el trayecto a la estancia.

–Esta casona es hermosa y… ¡el piano! –dijo efusiva y volteó para mirarme. Me concedió su amplia sonrisa hasta ese momento reservada.
–Es de mi padre –aclaré levemente hipnotizado.
–Lo sé.
No dijo más y se acercó al piano para acariciarlo.
–Sí, me imagino. Por las historias que debió contarte el viejo, quizá conoces la casa entera con todo y escondrijos.
–Algo así –sonrió y se sentó en el banquillo frente al cansado instrumento.
–¿Te ofrezco algo de tomar?
–No, gracias, estoy bien.
Respondió sin mirarme y sin dejar de palpar el piano; sólo sus ojos sonreían.
–Entonces te dejo un momento. Subiré al estudio por los documentos de la asociación para que podamos revisarlos.

No se molestó en contestar, ni en asentir, ni en nada. Sólo contemplaba el piano.
Me encaminé hacia la escalera y me detuve un poco antes de subir. Volteé para mirarla sin que ella se percatara. Parecía hechizada por el piano. Sin el traje sastre que le daba esa apariencia de ángel ejecutivo, lucía aún más hermosa y menos inalcanzable. Subí aprisa y tomé los documentos del librero para enfilarme impaciente escalera abajo pero, a punto de pisar el primer escalón, escuché el sonido del piano y me detuve en seco. Conocía esa melodía, un vals de Chopin. La tocaba mi padre cuando yo era niño. Me sentaba junto a mi madre en la escalera para escucharlo. Parecía que el viejo piano, el que hacía tantos años nadie tocaba, la esperaba a ella. Me planté inmóvil aferrado al barandal, alimentando el alma. Aquella esencial melodía impregnó de un sentimiento antiguo y místico toda la casa; mi casa, la exterior, la interior. El ángel de ojos profundos era música también.

Como sacudido de un letargo, decidí bajar despacio sin hacer ruido, sintiéndome de nuevo un niño y, me detuve en la puerta de la estancia mientras la observaba de perfil. Me parecía distinguir un halo luminoso a su alrededor. Ella paseaba sus manos de mármol, largas y delgadas sobre las teclas. Cerraba los ojos, movía la cabeza y combinaba la expresión de su rostro con la música; consistente. Parecía una con el piano y, por momentos, dolerse también de algún recuerdo.

Algo me estallaba adentro. Los recuerdos o esta mujer… ¡mujer infinita! Mujer que me recordaba con sus manos danzando sobre el afortunado pero inconsciente piano, que yo era capaz de sentir. ¡Mujer! Mujer que con este gesto se convertía en un ángel… de nuevo.

Terminó de tocar y volteó para mirarme. Sabía que yo estaba ahí, inmóvil, de pie en algún sitio y con el alma triturada.

-Gracias… yo… no sé qué decir.
Fue lo único que logré articular. Ella me miraba con ternura, pero no le sorprendía mi reacción. La esperaba.
–Lorna, sabes lo que significa esa pieza para mí, ¿cierto?
–Lo sé –dijo de inmediato.
Evitó que yo explicara algo dulce y amargo, doloroso. Luego se levantó y avanzó despacio hacia mí.
–Tu padre la toca con frecuencia y, al terminar, suele decir algo como esto: “Esa melodía me recuerda a mi hijo. Algún día lo conocerás, Lorna, ¡tienes que conocer a Juan! ¡Es un muchacho sensacional!”.
Pronunció aquello imitando la voz del viejo y me arrancó una casi imperceptible sonrisa.
–Entonces... –continuó– sus ojos se llenan de luz y de una ligera tristeza también. Así, como los tuyos ahora.
Yo aún tenía esa melodía incrustada en mi cerebro. Sentí una punzada en el pecho y un infantil nudo en la garganta a punto de asfixiarme.
–No es malo llorar, Juan –remató Lorna.

Yo seguía inmóvil con la mirada perdida en el piano. Con los puños ligeramente apretados y también las quijadas, viajando todavía al pasado, a la escalera junto a mi madre contemplando a mi padre mientras tocaba el piano. Cerré los ojos para escurrir el alma. Lorna me abrazó como si me conociera de siempre. Al fin y al cabo de alguna forma era así. Me conocía de siempre gracias a mi padre. Parecía que su abrazo me liberaba del amargo rencor que sentí por él en la infancia. La abracé con angustia, con ansias, como si la conociera también de toda mi vida. Ahí estaba ella, otro ángel sin alas; el mío. Por unos instantes un ángel sólo mío. Con las palabras precisas, con el abrazo perfecto.

–Lo planeaste, ¿no es así? Me refiero a este momento –cuestioné casi seguro de su respuesta y sin dejar de abrazarla.
–Lo planeé hace años, sí. Aprendí a tocar el piano con esta intención.

La abracé más fuerte. ¿Por qué tomarse tantas molestias? Tanto tiempo preparándose con la intención de apenas unos minutos. Apenas un instante de mi pasado pero… ¡cuánto valió la pena! Ya no sabía si lloraba por mi padre o por ese gesto de cariño, o de humanidad. Me sentí culpable por mis celos hacia Lorna cuando la creía más hija de mi padre que yo.

–¿Por qué asumir esta misión? La de acercarme a mi padre –cuestioné apartándola un poco de mí para poder mirar su rostro.
–Por ti –dijo despacio.
Le era difícil sostener mi mirada o mi cercanía.
–Por tu padre que ha sido como mi padre –continuó tratando de vincular esa idea con la anterior– y… porque te aprecio desde siempre. ¡Tanto! Gracias a él. Crecí escuchando hablar de ti, de tus logros académicos, artísticos, deportivos…, en fin. De tu integridad, de tu inteligencia y también de tus locuras –sonrió con un dejo de melancolía–. “Lorna, tienes que conocer a Juan”, insistía tu padre una y otra vez. ¡Ven, sentémonos!

Y escapó de mis brazos para conducirme a la sala. Yo comenzaba a aborrecer la idea de que aquella mujer me veía como a un verdadero hermano.

–A veces me sentía motivada por tus triunfos. “¡Debo esforzarme! Seguramente Juan dominaría este idioma fácilmente”. Me presionaba yo misma.
–Me alegra que no supieras cuánto me disgustaban las clases de idiomas –aclaré el punto y reímos.
–Sí, también me alegro –sonrió encantadora.
–Me admirabas aun sin conocerme –dije con la intensión de mirar un poco en sus sentimientos.
–Sí, y no estaba equivocada. Ahora te conozco y me parece que debí admirarte más.
–¡No, no sigas! Comienzo a sentirme incómodo y estás siendo demasiado generosa.
Se hizo una pausa. Yo paseaba mis ojos discretamente entre los suyos y sus labios.
–Lamento tanto no haberte conocido antes. Me sentía celoso por tu cercanía con mi padre. Debo admitirlo.
–Ya no tiene importancia. Era normal dadas las circunstancias. Tu padre es todo lo que tengo. Es un hombre excepcional, ¿no crees?
–Agradezco tus esfuerzos por hacerme ver que el viejo es un gran hombre, y que no debo guardarle rencor. Ya lo he perdonado Lorna, hace mucho tiempo. Pero es difícil desarraigar ciertos sentimientos y recuerdos de un día para otro. Quizá nunca nos liberamos totalmente de ellos.
Se hizo otro silencio y nos miramos de fijo. Ahí, sentados uno junto al otro y con la respiración un poco desencajada.
–Me alegra que estés aquí, Lorna. Agradezco que estés aquí… a la vida.

Me acerqué a ella muy lentamente, sin saber qué fuerza sobrehumana contenía mi impulso por besarla. En mi alma agradecí también infinitamente a mi padre por enviarla a mi lado. Él lo sabía. Yo estaba seguro que mi padre sabía el trasfondo que esta mujer le daría a mi existencia. ¡Qué cerca de mí estaba ella! Sus ojos lo derrumbaban todo. Mi voluntad, mi fuerza. Le acaricié el rostro, la embebí en mis ojos a detalle para no olvidarla nunca.

–¡Ya es tarde y… tengo algo que hacer!
Se levantó repentinamente y buscó su bolsa. Huyó.
–Pe… pero, ¿a esta hora? Tú lo has dicho… ya es tarde. ¿Adónde vas?

Fabs


Mamá y Papá

NO HAY UN LUGAR NI UN MOMENTO EN EL QUE ME SIENTA MÁS A SALVO, QUE CUANDO MI MADRE ESTÁ CERCA Y ME TOMA LA MANO. NO HAY VALOR MÁS GRANDE, NI SERENIDAD MÁS CALLADA Y AMOROSA, QUE LA QUE IRRADIA MI PADRE. AMBOS SON PADRE Y MADRE. AMBOS COMPLEMENTAN MI VIDA. AMBOS SON SERES LUMINOSOS. LOS SERES QUE MÁS AMO EN LA VIDA.


FABS

lunes, 9 de mayo de 2011

Las cosas como son

Me traje estas conversaciones de cierto libro que leyó Cesar-Lalo y luego las compartió en facebook. Me causaron mucha gracia, a ver qué les parece. Ese Moc me cae muy bien, jajajaja.

(Tercer llamado.)


Teléfono: —Ring ring...
Moc: —¿Sí?
Señor: —¿A qué teléfono estoy hablando?
Moc: —Al que está en su casa.
Señor: —No. Quiero saber con qué teléfono me comuniqué.
Moc: —¡Ah! Con el que está en mi casa.
Señor: —Sí, pero yo le estoy preguntando quién es el abonado.
Moc: —El dueño de una línea telefónica.
Señor: —¡Ya sé! Pero, ¿quién vive ahí! ¿Quién me atendió?
Moc: —Yo.
Señor: —Pero... ¿¡Quién es usted!?
Moc: —El abonado.
Señor: —Óigame, ¿usted es gracioso o se hace el gracioso?
Moc: —¿Se refiere a si soy realmente gracioso o sólo simulo serlo? ¿O bien, a si mi
gracia es espontánea, o la voy pensando?
Señor: —¡Váyase al diablo!
Moc: —¡...!
Señor: —¡Click! Tut tut tut...
Moc: —(Cuelga). El diablo no es un lugar.

(Cuarto llamado.)
Teléfono: —Ring ring...
Moc: —¿Hola?
Señorita: —¿Con la casa del señor Moc?
Moc: —No, con el señor Moc.
Señorita: —¿El señor Moc, por favor?
Moc: —¿Sí?
Señorita: —Digo... ¿Se encuentra él?
Moc: —Nunca me perdí a mí mismo.
Señorita: —¿Hablo con el señor Moc?
Moc: —En este momento sí.
Señorita: —Bien, le hablo para avisarle que ha recibido un premio.
Moc: —No es cierto.
Señorita: —¿Cómo no?
Mc: —A mi casa no ha llegado nada.
Señorita: —No, me refiero a que usted ha sido premiado y lo llamo para eso.
Moc: —¿El premio era una llamada?
Señorita: —No, la llamada es para darle la noticia.
Moc: —¿Era un premio o una noticia?
Señorita: —Quiero decir... lo llamo para comunicarle esa noticia.
Moc: —Bien...
Señorita: —...
Moc: —...
Señorita: —¿Perdón?
Moc: —Démela, déme la noticia.
Señorita: —La noticia es el premio.
Moc: —El medio es el mensaje.
Señorita: —¿Qué?
Moc: —Usted dijo una frase y yo respondí con otra.
Señorita: —¿No me va a preguntar de qué se trata?
Moc: —¿Quién?
Señorita: —El premio...
Moc: —¿Está en tratamiento?
Señorita: —... Disculpe, estoy un poco confundida, ¿puedo hablarle en otro momento?
Moc: —Sólo si marca mi número.
Señorita: —Ssí, gracias.
Moc: —No, gracias a usted.
Señorita: —Al contrario.
Moc: —Usted a gracias, no.
Señorita: —¡Click! Tut tut tut.

¡Es genial! :)
Fabs

domingo, 8 de mayo de 2011

Del romance y la subsistencia del amor


Cuando veo parejas tan auténticas, tan enamoradas después de los años, sigo creyendo. Creyendo que el amor existe y subsiste.

Admiro profundamente a quienes construyen el romance día con día, y hacen que el amor más frágil, el amor de pareja, permanezca vigente y se fortalezca.

Considero que la vida en pareja, en familia, es el proyecto de vida más grande. El más importante.

Fabs

Imagen tomada de: http://desdemiazotea.scoom.com/files/2009/09/enamorados-charca.jpg

viernes, 6 de mayo de 2011

Dos ánforas

Cuando nacemos nos dotan con un par de ánforas. Una contiene lágrimas para la felicidad, y otra, lágrimas para el dolor. Quizá la cantidad vertida en cada ánfora es distinta por persona. Cada individuo se enfrentará a situaciones que requerirán un poco más de una ánfora que de otra. O quizá por partes iguales.

Además de nuestra perfecta constitución física con su equipamiento de cinco sentidos, podemos desahogar con manifestaciones físicas, aquello que detona en lo intangible, en el alma, en el espíritu. Las lágrimas, sin duda son invaluables. Las ánforas, un objeto de lujo. Los acontecimientos que nos llevan a utilizarlas, nos forjan, nos templan, nos constituyen.

Recurrimos a nuestras ánforas en el transcurso de la vida. A veces sorprendentemente felices, otras, profundamente desgraciados. Pero en otras ocasiones, somos amasijo de alegría y de tristeza a la vez, y tomamos lagrimillas de un ánfora para mezclarlas con lagrimillas de la otra. Como cuando un ser querido muere y nos duele su partida, pero también nos reconforta su descanso y que se ha ido en paz.

Supongo que hay ciertas reglas para el uso de las ánforas. Quizá la principal, es que está prohibido volver a Dios si alguna de estas ánforas no está vacía. Mi Abue vació por completo sus ánforas y ha vuelto al cielo hace un par de días.

Pienso que allá, en el cielo, las lágrimas no tienen cabida. Pero podría equivocarme. Quizá la felicidad infinita también demande algún tipo de lágrimas, aunque tal vez muy distintas. Ojalá algún día pueda saberlo, cuando haya vaciado mis propias ánforas. O quizá me lo diga mi Abue, que ha partido en paz y gozará de la felicidad infinita.

Descansa en paz, abuelita Chelo.
Fabs

martes, 19 de abril de 2011

Sobre las historias...

"... las historias no pertenecen sólo al que asiste a ellas o al que las inventa, una vez contadas ya son de cualquiera, se repiten de boca en boca y se tergiversan y tuercen, nada se cuenta dos veces de la misma forma ni con las mismas palabras, ni siquiera si el que cuenta dos veces es la misma persona, ni siquiera si el relator es único para todas las veces...".

JAVIER MARÍAS, Mañana en la batalla piensa en mí. Citado en "El contador de historias", de Rabih Alameddine.

sábado, 16 de abril de 2011

Un poema de Benedetti

Esta belleza la rescaté de la novela "Gracias por el fuego", de Mario Benedetti. Me pareció un poema hermoso, aquí lo dejo:

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


martes, 12 de abril de 2011

Hacerse el dormido

"Entonces entra papá y yo me hago el dormido.
 Me besa y murmullo algo, como entre sueños".

En "Gracias por el fuego", de Mario Benedetti.


Entraño a papá y mamá.
Alguna vez, cuando niña,
también me hice la dormida.
Fabs

domingo, 10 de abril de 2011

Estar

"...ya te dije que tú no sabes lo mágica que eres,
lo que puedes lograr con el simple hecho de estar,
conmigo hiciste una más que excelente labor y lo sigues haciendo,
aunque te encante restarte mérito".

Algunos ángeles sin alas son insistentes.


domingo, 3 de abril de 2011

Museo Soumaya


Hoy hablaré sobre el nuevo museo Soumaya. Pocas veces utilizo el "debe" para sugerir, pues es imperativo pero... en este caso haré una excepción, ¡usted debe visitarlo! Por su arquitectura y por las grandiosas obras que alberga.



El Soumaya me pareció un maravilloso espacio para el arte: iluminado, espacioso, bien distribuido, sencillo, discreto, bello. Por citar a algunos artistas: Rubens, Dalí, Van Gogh, El Greco, Renoir, Rodin, y de nuestros mexicanos: Rivera, Siqueiros, Orozco, entre otros.


Al entrar, asómbrese con réplicas de "El pensador" de Rodin y "La piedad" de Miguel Ángel en tamaño original. Recorra las seis salas y “llénese los ojos de arte”. No salga de ahí sin ver "Las lágrimas de San Pedro" de El Greco, y confirmar la genialidad artística en los ojos del santo.

Buena visita,
Fabs

Imagen tomada de: http://colission.com/entretenimiento/presentacion-del-museo-soumaya#

miércoles, 30 de marzo de 2011

De improvisada melancolía


Siempre será hermoso tener quien te escriba, o te cante, o te sueñe. Y si nadie te escribe, ni te canta, ni te sueña. Hazlo tú. El día menos pensado alguien te devolverá los versos.
Yo estoy perdida. Me he sumergido en una oleada de melancolía. Y escribo, y canto, y sueño. Y abrigaré las palabras que me devuelva el viento.

Fabs

Imagen tomada de: http://3.bp.blogspot.com/_s27BFEYIwZo/TPvvujWK7uI/AAAAAAAAAJM/_p7Pae8lKWg/s1600/perdida.jpg

lunes, 28 de marzo de 2011

Darse...

Fragmento de "El contador de historias", de Rabih Alameddine:


"No tengo nada más que dar, nada excepto a mí mismo. Si quieres abandonarme partiré antes de que amanezca, pero si tomas mi mano, te ofreceré el mismo pacto que Ruth propuso a Noemí: Donde tú vayas yo iré, y donde te quedes yo me quedaré".



Imagen tomada de: http://2.bp.blogspot.com/_eXcsDJyfH7Y/S-D87wDAC_I/AAAAAAAACi0/eNywvcnS8q4/s400/Hombre_que_piensa_en_irse,_San_Miguel,_2002.jpg

domingo, 27 de marzo de 2011

Noches de jazz

Anoche tuve oportunidad d ir a un lugarcito fantástico de jazz en vivo: “Blue Monk Jazz Bistro”.

http://bit.ly/fY1xfn


La cantante invitada fue una mexicana de extraordinaria voz y “a todo dar”, Elizabeth Meza, acompañada de excelentes músicos. Aquí una referencia sobre Elizabeth:


Les recomiendo ampliamente el lugar. Es pequeño, acogedor, como una velada entre amigos, ¡toda una experiencia!


Fabs

lunes, 21 de marzo de 2011

Bitácora de un paseo al Centro Histórico

Hoy fue lunes de paseo al Centro Histórico de la Ciudad de México. ¡Amo esta ciudad!, la mía.
A manera de bitácora, aquí mis notas:


1. Regresé muy contenta, fue un gran paseo. ¡Yo debería vivir sobre la Madero!

2. Quien no haya visto la Ciudad de México desde el piso 44 de la Torre Latinoamericana, no ha dimensionado realmente esta maravillosa ciudad.

3. La iglesia de San Francisco, hay que visitarla y echar un vistazo al pasado.

4. El Sanborns de los Azulejos es una belleza. Alguien me dijo que había imaginado nuestra primera cita en ese lugar. No fue así desafortunadamente.

5. Fantástica exposición: "Pintura de los Reinos" en el Palacio de Cultura Banamex. Entrada libre. ¡Vaya, vaya! Obras de España y América, hasta junio.

6. Los músicos urbanos. No hay mejor ambientación folclórica para un paseo al centro histórico: organillo, saxofón, guitarras…, en el metro, en el micro, en la calle.

7. La Alameda Central está muy descuidada: basura, fuentes deterioradas y sin funcionar. Ojalá las autoridades hagan algo pronto, para que los capitalinos y turistas, puedan disfrutar mucho más ese lugar.

8. El cansancio es lo de menos. :)

Fabs

domingo, 13 de marzo de 2011

Como agua entre las manos


A veces me invade una especie de locura que amo: leer historias largas.


Comencé el 2011 con la lectura de “Los Pardaillan”, de Miguel Zévaco, y terminé el título número 22 de la colección, y el último, el 11 de marzo, luego de leer con vehemencia tomo a tomo.

Según he dado cuenta en otras entradas de blog, en el trayecto de esta fascinante lectura, encontré tres pequeños pero invaluables obsequios, atrapados entre las páginas de la historia: 1) un abono semanal de tranvía, de julio de 1937; 2) una especie de estampa ovalada con un pajarraco y una pequeña hada, sentados sobre una ramita; y 3) una hoja de la Editorial Araluce (que publico la historia de Los Pardaillan), promocionando un par de obras.

Estos regalos que el anterior dueño de los libros dejó atrapados en el tiempo, engalanan la repisa de mi pequeño espacio de estudio, y serán un recuerdo entrañable.

Leer esta historia, ha sido una de las mejores experiencias literarias y con nostalgia debo aceptar que ha terminado. Es momento de conceder el tiempo a otros libros maravillosos que sin duda me aguardan en algún estante.

A manera de metáfora, diré que la lectura de los libros tan excelentemente bien escritos como “Los Pardaillan”, se va como agua entre las manos.

Fabs

miércoles, 2 de marzo de 2011

El Chico y Juana

Este fragmento me pareció conmovedor. Aquí para mi recuerdo y deleite, que con gusto comparto:

"Y cada día hallaba el modo de penetrar en la posada. Allí permanecía un rato mirando a Juana que estaba absorta en sus ocupaciones. Y cuando había llenado sus ojos y su corazón de la imagen querida, se marchaba contento para volver al día siguiente".

Tomado de la novela "Los Pardaillan" de Miguel Zévaco. Tomo XVIII ANTE EL CESAR. Capítulo VIII EL CHICO Y JUANA.

jueves, 24 de febrero de 2011

Dos libros que debo leer - otro regalo del pasado

Terminado el tomo XV de “Los Pardaillan”, me dispuse a echar un ojo rápido al comienzo del tomo XVI, ¡y oh sorpresa! Un nuevo regalo me ha dejado el antiguo dueño(a) de esos libros, entre sus páginas. ¡Qué aventura ha sido leer esta historia!


El tomo XVI me obsequia una hojita color durazno, expedida por la EDITORIAL ARALUCE – BARCELONA (Calle de las Cortes, 392), hace varias décadas, tomando como referencia que mi primer hallazgo entre los libros, fue un abono semanal de tranvía, de hace más de 70 años.

Esta hojita color durazno, promociona otras dos obras de la editorial ARALUCE (de la que proviene la novela “Los Pardaillan”). Como me ha dado por pensar que nada es casualidad, atenderé a la invitación de la vida y me daré a la tarea de buscar estas obras, que seguramente disfrutaré a juzgar por la promoción:

  • El sabor del pecado – Novela inédita de Manuel Bueno (380 páginas, en rústica).
  • Casi verdad, casi mentira – Ramillete de cuentos por Tomás Borrás (272 páginas, en rústica). 
Y han “remitido esas obras francas de portes y certificado a todos los países de América y extranjero que tengan establecido el giro postal con España… “.

Cuando los lea les platico.
Fabs

domingo, 20 de febrero de 2011

De visita


 
-¡Se está tan bien aquí!

-Puedes visitarme cuando lo desees.

-Podría quedarme desde ahora, para siempre.

-Todavía te necesito allá.

-Entonces sólo vendré de visita, hasta que haya terminado mi misión.

-Bien. Yo seguiré pendiente de ti, como siempre.

-Lo sé.

Fabs

Imagen tomada de: http://cvc.cervantes.es/img/jhernandez/laobra-grabados-angel1.jpg

Reconocer


-Soy un ser afortunado.


-Me alegra que lo reconozcas.

-Gracias. ¿Durará?

-Hasta que así lo quieras.

Fabs
 


sábado, 19 de febrero de 2011

Dar y recibir


Un jovencito que limpia parabrisas en un semáforo, se acercó a mi carro hace un rato para pedirme que le diera algo de comer, según lo manifestó llevándose la mano a la boca.

Me doy cuenta de que generalmente las personas dentro de nuestro auto, solemos ignorar o hacemos como que ignoramos a los jóvenes que se acercan pidiendo algún apoyo. Esto quizá, por el temor a ser agredidos, pues en ocasiones parecen estar bajo la influencia de alguna droga.

Al joven del que hablo, y que ha motivado este blog, lo veo en ese semáforo casi todos los días de regreso a casa. Siempre está de buen humor y parece bromear con los conductores a los que pide una moneda. Podría decir que ese joven me cae bien.

Se acercó a mi auto y lo reconocí. Del monedero del carro extraje unas moneditas que le di con gusto. No importa para qué le servirán cuando logre reunir muchas monedas (aunque sinceramente espero que las gaste en comida). Lo importante ahora es que me miró y me sonrió agradecido, con ese buen humor que lo caracteriza, y remató diciendo: ¡muchas gracias hermosura de mujer!

Yo sonreí, externa e internamente, y contesté agradecida: de nada. El semáforo se puso en verde y no podría describir lo que sentí durante el resto del trayecto a casa. Aquel joven no supo, ni sabrá nunca, que con ese gesto hizo mucho más por mí, que yo por él con las frías moneditas.

Fabs

Imagen tomada de: http://www.walpaper.es/images/wallpapers/Pedir-un-deseo-959840.jpeg