martes, 29 de junio de 2010

Lolita Pianpianito en Utopía - Capítulo I. La desaparición


Por Fabiola Torres

Para todos los niños -chicos y grandes-, en especial para mis encantadoras sobrinas Meche y Talis; por el recuerdo de sus caritas expectantes.
Capítulo I. La desaparición





La folklórica mañana de aquel día de aniversario, se despertó Lolita Pianpianito con el cantar del gallo. Los padres orgullosos de celebrar el acontecimiento, habían convocado a la familia entera a las cinco de la tarde en punto, para el festejo de la sonriente pícara niña. Lolita Pianpianito abandonó su recámara todavía con las mejillas sonrojadas y el pelo enmarañado. Bajó por la escalera con Camilo -su osito de felpa-, movida por la curiosidad de saber a qué se debía tanto alboroto. La casa era una romería. Los sirvientes andaban de un lado para el otro con las flores decorativas, los manteles, la vajilla y los adornos de cumpleaños. En la cocina no era distinto. Lucita la regordeta cocinera, preparaba el banquete y un pastel de cinco pisos auxiliada por las dos hermanas Risafuerte, Martina Puenteviejo y el simpático Lupito que, con la expresión forzada de mando, pretendía intimidar y acelerar las labores de las cocineras. Al término de la escalera, Lolita se sentó en el escalón y seguía con sus ojitos redondos el ir y venir de los sirvientes. Le parecía que Camilo tampoco entendía nada y volteaba a mirarlo –sentado junto a ella– tratando de encontrar una respuesta. Apoyados sus codos sobre las rodillas y su carita sobre las palmas de las manos, Lolita trataba de explicarse por qué el mundo se había vuelto loco esa mañana. Se puso de pie, tomó a Camilo de la mano y transportó su expresión de incomprensión hasta la cocina. Martina casi atropella a Lolita al abrir la puerta, sin embargo, no se percató de su presencia. Se acercó al comedor donde la mayor de las Risafuerte pelaba ajos, zanahorias y las papas para el guiso principal.


¿Dónde está mi pan con miel y la leche de todos los días? Se preguntaba Lolita, y cuestionaba de reojo al propio Camilo que, nada tenía que ver con todo aquello. Al percatarse que todos la ignoraban, se abasteció por su cuenta de pan con miel, y salió de la cocina decidida a disfrutar el desayuno lejos del bullicio. Así que la pequeña se dirigió al jardín, colocó el plato sobre el borde de la fuente y se empinó para ver su imagen en el agua.


–¿Ya viste Camilo? Si toco el agua mi carita se mueve y se vuelve graciosa.


Siguió el turno de Camilo y lo embrocó. Lolita sonreía mirando cómo la cabecita café del osito se distorsionaba.


–En la fuente te ves muy feo –concluyó el experimento.


Entonces se recargó en la fuente y se disponía a comer el pan, cuando atrajo su atención un camión que se estacionaba frente a la casa.


–¡Mira Camilo, qué camión tan grande!


Del camión bajaron cuatro hombres con pantalón de tirantes y faja en la cintura. Abrieron las grandes puertas traseras y bajaron los instrumentos musicales que transportaban. Los cargadores desfilaban por en medio del jardín hasta el interior de la casa, cargando los estuches de un bajo, dos guitarras, dos violines y algunos otros cuyo contenido no se adivinaba. Lolita no perdía detalle, le parecía que el camión no tenía fondo y que nunca terminarían de descargar tantas cosas.


–¿Qué más habrá en el camión? –preguntó a Camilo–. ¡Vamos a ver!


Y se encaminó para develar el misterio. Los trabajadores se detuvieron en medio del jardín para organizar el acomodo que tendrían los atriles y los instrumentos mismos, así que nadie se percató de la presencia de Lolita que ya se encontraba detrás del camión mirando con atención el interior casi vacío.


–Mira Camilo, todavía hay algunas cajas al fondo, ¡vamos! –Y subió con algo de dificultad un par de cajas de madera dispuestas para subir al camión y facilitar la descarga–. Está oscuro ahí, pero no tengas miedo Camilo, yo estoy contigo –señaló con voz serena.


Continuará…

Imagen tomada de: http://4.bp.blogspot.com/_YuvZIriScSE/R5ONj1W3TqI/AAAAAAAAAXo/sWJswxewxo8/s200/ni%C3%B1a%2Bcon%2Boso%2Bde%2Bpeluche.jpg

4 comentarios:

  1. Los niños son las personas más interesantes que hay. ¡Lástima que para muchos sean prácticamente invisibles!
    Muy buena historia, Fabiola, estaré al pendiente de las aventuras de Lolita Pianpianito y Camilo en el reino del Continuará. :]

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  2. Hector, ¡qué gusto su visita! Muchas gracias. Los próximos días subiré lo que resta de la historia.
    Respecto a su comentario, me parece que convivir con los niños, pero hacerlo poniendo atención, siempre nos deja las ganas de ver la vida sin tantas complicaciones. Es enriquecedor.
    Un saludo cordial, Fabs.

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  3. ¡Salve, querida Dra.! Ya me dejó usted un nudo en la garganta con su cuento y mi Maf tenía ganas de tomar a Lolita Pianpienito por los rizos y bajarla del camión..."¿no ve que es peligroso que esos tipos se la lleven sin darse cuenta en el camión, mami? ¿Cómo es que nadie la cuida?"-, me dijo, jajaja.
    Estaré muy pendiente del desenlace de este cumpleaños.
    Un abrazo y gracias por invitarnos a leerlo.

    La Piedra

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  4. Ay que maravilla es la etapa de la niñez, cuando exploras el mundo y te atreves a todo, no existe el miedo, la prisa y tú vida es sencilla.............."Los niños son los mejores maestros"
    Al leer el cuento, tú imaginación vuela. Simplemente fascinante!!!
    Estaré pendiente de la continuación...

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