domingo, 2 de mayo de 2010

Monólogo


Floto sobre tu ciudad de nubes, sobre tus sueños alados y tus reflejos. Doy giros y extiendo los brazos con total libertad al cielo. Miro desde lo alto tus huestes y tus confines, tus sienes cansadas y tus remansos. Te llamo y las aves que se coordinan y danzan bloquean mi sonido. Intento de nuevo y en las tribulaciones o en alegrías te has sumergido. Sigo subiendo de a poco, furtiva, sigo extinguiéndome de la tierra. Te llamo ahora con el grito que le he robado al trueno, con la fuerza imperiosa del viento y esta melancólica lluvia vespertina, mientras sigo subiendo. ¡Qué lejos estoy! He librado a la tierra misma y la veo de lejos como siempre quise. Es en vano seguir llamando, ahí fuera nada transporta mi voz. Es en vano cualquier intento porque me mires, no me percibe tu aura, ni tu sino, ni tu espacio ni el tiempo en que coincidimos. Cierro los ojos ante el infinito que se abre paso, ¡qué desolación! Me dirijo al satélite inspirador, ahí sentada contemplo al planeta maravilloso que te contiene, tan sólo por ello lo amaría, aunque no fuera su huésped. Doy forma a un verso con la esencia de mi mente; ahí, refugiada del ruido y de la pesada historia de un mundo. Ahí, con el propio a cuestas, con mi afortunada humanidad, te invoco.

Fabs
Imagen tomada de: http://4.bp.blogspot.com/_PTvIp5wD9BE/Svq5vXZ-0GI/AAAAAAAAAuQ/4j6nIc1KBIU/s320/Angel%2Bgris.jpg

No hay comentarios:

Publicar un comentario