martes, 23 de marzo de 2010

Las galerías internas

Cuando me cambié de departamento, a finales del año pasado. Decidí que el tema sería “galería de arte”. Como “arte”, pensé en la literatura y la pintura en primera instancia.


Pinté las paredes de “mi galería” de tres colores: guinda y dos tonos palo de rosa. Los muebles de madera color chocolate y algo de mármol, contrastaron muy bien con la pintura y el color de las persianas. Digamos que esta combinación fue favorable, resultó acogedora, tranquila, un tanto bohemia y relajante. Y sí, también algo femenina. Así que, pronto bauticé mi nuevo hogar como “Galería Rosa-House”, siguiendo la línea del “Museo Casa Azul de Frida Kahlo”, que meses antes visité y quedé complacida.


Ahora bien, la literatura, mi primera manifestación artística seleccionada, la venía acumulando hacía muchos años. Mis tesoros fueron acomodados discretamente en estantes y canastas, junto a algunos objetos decorativos. En lo que respecta a la pintura, durante varias semanas me di a la tarea de revisar la obra de grandes artistas, para elegir aquellas que deseaba ver colgadas permanentemente en las paredes de la “Galería Rosa-House”. ¡Qué difícil elegir cuando se dispone de tan pocas paredes y espacios reducidos!


Finalmente elegí las 6 primeras bajo los criterios de “encantarme” y “encontrar las imágenes en formato digital de muy alta resolución”. Así pues, al entrar a la casa da la bienvenida en el muro izquierdo, “La Primavera” de Botticelli. Una versión reducida porque fue imposible encontrarla en tamaño real. Esta pintura colorida me produce alegría, y también se le puede apreciar desde la cocina. Así que, como testigo mientras cocino (cosa que disfruto mucho), es formidable.


Unos pasos más adelante está la sala. Desde ahí se aprecian tres fabulosas pinturas, que también se les ve desde el comedor: mi consentida “La joven con el arete de perla”, de Johannes Vermeer, y en el muro del pasillo que conduce a las habitaciones: “La caridad” de William Adolphe Bouguereau, y “La ronda de noche“ de Rembrandt. Al fondo del pasillo, en un pequeño muro, apenas cabe a lo ancho “La Monalisa”, de fuertes tonalidades, majestuosa y cálida en tamaño más o menos natural. Cerca de ella, otra obra de Da Vinci, “Santa Ana, la Virgen, el niño y San Juan”.


Mi galería fue tomando forma, y no imaginé que disfrutaría tanto seleccionar cada pieza y elegir el lugar perfecto para ellas. Ya seleccioné otras obras que espero vengan a vivir conmigo. Por lo pronto, hoy me detengo en este tema y pienso que la vida es así, como una galería que vamos construyendo y decorando con las piezas que nos complacen, que le dan vida o le aportan algo relevante: personas, caminos, cosas, quehaceres, planes, sueños, decisiones que hay que tomar a cada minuto, darles su justa importancia, tiempo y trascendencia; acomodar esas obras donde convenga para que sean apreciadas, valoradas. Así, nuestros días transcurren mientras determinamos su lugar preciso; algunas, para alegrarnos permanentemente, otras, quizás dolorosas pero necesarias. Nuestras glorias, nuestras batallas, todas se encuentran expuestas en nuestras galerías. ¿De cuántos muros disponemos para albergarlas?, ¿de qué tamaño? Los espacios que tenemos, ¿nos permiten apreciarlas? ¿Qué tan amplios o reducidos nos contemplamos para darles cabida? ¿Qué tipo de piezas solemos exponer en nuestras galerías internas?, ¿qué nos provocan?, ¿nos gusta visitarlas?

sábado, 20 de marzo de 2010

Amores Imposibles (Jesús Quintero)

A mí, que me gusta hablar del amor y de la imposibilidad del amor, que me intriga lo compleja y fantástica que puede ser una relación de pareja, se me atraviesa, para mi fortuna, este artículo que es un resumen hermoso de las "búsquedas del amor".


Amores Imposibles (Jesús Quintero. Amores imposibles. El País, 1991)


Supongo que en mi vida, como en la de cualquier soñador, habrá habido infinidad de amores imposibles; amores a seres inalcanzables que me hacían soñar con besos y caricias en la penumbra de un cine de pueblo, y amores a cosas: la poesía, el genio, la belleza, la sabiduría, el arte...


Tal vez la vida no sea, en definitiva, más que un largo y sinuoso camino iluminado a trechos por la plateada luz de amores imposibles, deseos e ilusiones que nos animan a seguir adelante. LOS POETAS NO SE EQUIVOCAN. En el fondo, es el amor el que mueve el mundo. Ni el dinero, ni el poder, ni la belleza, ni el éxito, salvo que se esté enfermo de egolatría, satisfacen por sí mismos. Los buscamos con el secreto fin de hacernos más atractivos y, por consiguiente, más deseados, más dignos de ser amados. Lo dijo Schöpenhauer, “EL AMOR ES EL FIN ÚLTIMO DE CASI TODO ESFUERZO HUMANO”. Mientras más alto suba uno, más posibilidades tendrá de tocar las estrellas, de hacer posible su amor o sus amores imposibles.


Alguien dijo que hay que tener cuidado con los sueños porque a veces se cumplen. Con los amores imposibles sucede otro tanto: a veces se cumplen, y el enamorado, como el soñador, puede sentirse satisfecho. Sin embargo, el ideal difícilmente soporta la realidad. La cercanía descubre las imperfecciones de lo que, visto de lejos, parecía perfecto.


Tal vez, más que de amores imposibles, habría que hablar de la imposibilidad del amor. Lo imposible, aunque lo pueda ser, no es conquistar el objeto amado, sino conseguir que, una vez conquistado, RESISTA, que siga siendo hermoso y deseado. Lo imposible es que el amor soñado soporte la cercanía, la convivencia, el trato diario; que no se DESINFLE NI SE ARRUGUE con las prisas, los agobios, las desatenciones y los compromisos de nuestra vida de cada día.


Puede que sea un romántico, pero yo creo en ese amor más poderoso que la vida, que ha inspirado las mejores páginas y los mejores versos. ES ÉL MI GRAN AMOR IMPOSIBLE. Un amor apasionado y recíproco, espontáneo y generoso, que funde a dos seres en una nueva criatura; un amor rebelde y libre que no acepta cadenas ni pacta con la vulgaridad, que no conoce horarios y obligaciones, que está más allá del bien y del mal.


Cuando se cree en un amor así, no alimentan esos sucedáneos de amor en los que suele acabar el amor pasión; esos amores como cárceles, aburguesados y domésticos, de silencios tensos o de reproches continuos, de caras largas, de mentiras y engaños, de incomunicación y soledad en la misma cama y bajo el mismo techo. Mi miedo a que un amor que fue hermoso termine así puede que sea la causa de que más de una vez me haya alejado en el mejor momento de una relación amorosa. Esa especie de donjuanismo, esa incesante búsqueda de cuerpos hermosos, de placer, de aventura, de instantes intensos, más que por el afán coleccionista o la satisfacción de un deseo, se explica por la ilusión de conseguir ese amor imposible, juntando los mejores momentos de efímeros amores sucesivos. A la larga, ese juego tampoco satisface. Al contrario, nos hace ver más claro lo difícil que resulta que dos seres distintos se encuentren en un mismo sueño y se reconozcan y se fundan en un apasionado abrazo, amándose por encima de todo y contra todo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Ya te esperaba

La honestidad marrón de tus ojos, la incontenible, la persuasiva

La línea de agua que escapa junto a la acera, la ex presidiaria

La luz titilante de una farola antigua, agónica, cansada

Mi pulso apremiante, el que atraganta, el que bombea el alma

El tiempo que se detiene, el eterno, el inconmovible

La calidez de tus manos, las que contienen, las que desarman

El regocijo marrón de mis ojos, mi bienvenida; ya te esperaba.
Fabs


Lovers - Marc Chagall

sábado, 13 de marzo de 2010

Estás, como siempre

Me distrae la vida
cree desviar mi atención
Piensa que el amor se anestesia
con problemas, con los logros cotidianos
piensa que los sentimientos se reciclan
que los pensamientos se transforman
pero no, tú estás, como siempre

Fabs


Veermer - detalle - Young_Woman_with_a_Water_Pitcher

martes, 9 de marzo de 2010

¡Bendita fama!

Agradezco a mi manager porque ya soy famosa. Ahora aparezco en tele y tengo un selecto club de fans:



¡Gracias público inteligente y conocedor! Diría Delgadillo. :)

viernes, 5 de marzo de 2010

Dios es la roca firme


Evangelio: Mt 21,33-43.45-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje. Llegando el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo. Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron. Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores? Ellos le respondieron: Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”. Entonces Jesús les dijo: ¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable? Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos. Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.

Oración introductoria:
Señor, convénceme de que a medida que la vida avanza y la eternidad se acerca, sólo tu amor es lo que queda. Todo lo demás se va convirtiendo en humo, en niebla, en nada… Que tu amor sea mi único tesoro, por el cual venda mi egoísmo, mi soberbia, mi vanidad, hasta sentir el gusto y la alegría de tenerte como mi Dios y mi todo.

Petición:
Dios mío, sé Tú el gran apoyo y la gran seguridad de mi existencia.

Meditación:
Jesús es la piedra que desecharon los constructores, es decir, el Señor en su vida terrena experimentó la indiferencia y la incomprensión. También hoy sigue siendo objeto de rechazo, su cruz es despreciada y sus mandamientos olvidados. El mundo no comprende al cristiano porque no conoce a Dios. Hemos de estar alertas porque el modo de pensar y de vivir actual puede tocarnos y, de hecho, nos influye. Estamos en el mundo y corremos el riesgo de ser absorbidos por él. ¿En qué aspectos debemos ser más vigilantes? Jesús es la piedra angular sobre la cual se construye todo el edificio de la vida. Ni la salud, ni las posesiones, ni las personas, pueden ser el sostén de la existencia. Sólo Dios es la piedra firme y el fundamento sobre el que podemos apoyarnos de modo definitivo. Sólo Dios es necesario. Sólo Dios basta. Seamos cristianos con todo nuestro ser. Alentados con el mensaje del Evangelio, pongamos nuestra confianza en Dios. La Sagrada Escritura nos enseña que el mal no tiene la última palabra, Cristo siempre vence.

Diálogo con Cristo:
Señor, el mundo me presenta muchos bienes atractivos, muchas diversiones que me distraen de las cosas del cielo, ayúdame a no perder la ruta de mi vida, a saber en todo momento que Tú eres mi único necesario y a relativizar todas las cosas y acontecimientos, a la luz de la eternidad.

Tomado de http://meditaciones.regnumchristi.org/
Imagen: http://images.google.com.mx/imgres?

miércoles, 3 de marzo de 2010

El muelle

En el muelle, me ampara un cielo gris, lloroso. El viento solidario me acaricia el cuerpo para consolarme. Mi falda se pasea de un lado hacia atrás y cae de nuevo, interminablemente. El mar salpica el alma y su frío en mi cara notifica que estoy viva. Te veo decir adiós en aquel barco. Mi mano no aprendió nunca a despedirse. Te saludará un día, quizás, a tu regreso, como aquella tarde que te trajo el barco, y hoy me deja el desconcierto.
Fabs


martes, 2 de marzo de 2010

El Ramayana... libro gratamente terminado.

En el blog anterior consta, que estaba a punto de terminar "El Ramayana". Pues bien... ¡ya lo terminé!, y quiero manifestar que me encantó el final, ya que antes dije que me parecía más o menos bueno, por algo que leí a medias en Internet. 
La moraleja: siempre que tenga el gusto por una historia, debo leerla, sin quedarme al total amparo y suposiciones de las breves reseñas. Amén.

lunes, 1 de marzo de 2010

El Ramayana

Tengo algunas semanas leyendo a ratos, "El Ramayana". Desde un principio me atrapó la belleza de su narrativa, la fantástica historia, lo formidable de los personajes. Las hazañas del gran Rama y sus amigos. Lo temible de sus enemigos, y ella, Sita, la flamante y ejemplar esposa de Rama.

Estoy a escasas páginas de terminar el libro y, no quiero que termine. Más o menos conozco el final, y quisiera que fuera diferente pero, debe ser así, o cambiará el sentido de muchas cosas, supongo.

Mientra he leído, también he deseado tener más amigos como Laskmana y Hanumat, y que hubiera más hombres como Rama. Que nunca me tope con alguien tan vil como Mantara, ni sea tan influenciable como Kekeyi.

¡Qué travesía tan exquisita la que nos regalan los libros como este!